LA ÚLTIMA PALABRA.
Ya desde hace mucho tiempo me encuentro dando largas a un proyecto que me había marcado y que sin duda por comodidad o falta de compromiso siempre he ido postergando. Hay varios motivos por los cuales estas letras las escribo ahora y las expreso de la siguiente manera, pero sin duda en las últimas dos semanas se han ido juntando una serie de variables que han servido para abrir mis ojos a la realidad alterna en la que vivimos y me han hecho comprender la necesidad de no cerrar los ojos, de no girar la cabeza, de tener una vida crítica, entendida esta no como un afán de destruir, al contrario, con un HUMANO interés por construir. Es importante que nos vayamos dando cuenta del mundo que nos rodea, basta de tragarnos sin cuestionamiento lo que se nos presenta, de repetir como simples grabadoras la escena que nos montan, hay desde hace unos pocos años una innovación tecnológica que ha comenzado a “ejercer” este privilegio sin tener plena conciencia de ello y es la inteligencia artificial ¿hemos llegado realmente al patético momento en que una máquina producto de la ciencia, conocimientos y sueños del hombre supere en humanidad a su creador?.
Es hora ya de volver a lo importante, a nuestros orígenes a lo que realmente importa. Perder el miedo de buscar la verdad, de abrazarla sea cual sea su consecuencia, el hombre tiene el inmenso regalo de la trascendencia, sin embargo, no es una elección, cada uno no puede elegir si desea o no dejar su huella, pasar por el mundo, por el tiempo y no que el tiempo y el mundo pase por él. Es un regalo, lo he dicho antes sin embargo también es una necesidad, algo que el hombre tiene que buscar. La escencialidad de la naturaleza humana se basa en la grandeza de saberse conocedor de sus propios límites y por tanto gran conocedor de lo que puede llegar a ser, de hasta donde puede llegar. El hombre a demostrado en más de una ocasión la tremenda fuerza y capacidad del que es orgulloso dueño, el límite está solo donde nosotros mismos lo marquemos, siempre lo hemos sabido, la única forma de vencer es venciéndose a uno mismo.
Vindicatio es una figura jurídica (pido perdón a los abogados, juristas, estudiantes de derecho y demás entendidos, mi fuerte no son las leyes) que se utiliza en el derecho romano como medio para ejercer la retribución de algo que se te ha quitado o algo que era tuyo. He considerado el nombrar así a este blog por un motivo muy simple, necesitamos reivindicar la escencia y naturaleza propia del hombre, esta acción debe ser dirigida sobre nosotros mismos en un primer momento, darnos cuenta de que es lo que hacemos por marcar la diferencia en un mundo de autómatas y en caso de no ser así, cuestionar que es lo que podemos hacer por abrir nuestros ojos a esa realidad. Después debemos dirigir esa combustión y hambre de verdad hacia la gente, hacia grupos políticos, culturales, sociales, etc. Seamos de una vez un arma contra el nihilismo, la facilidad y la superficialidad, es una necesidad innata en nuestra naturaleza el llegar más alla de lo que un simple grupo de gente nos quiere hacer creer. ACCIÓN YA!!! MOVIMIENTO YA!!!. Que se levante la gente, que despierte el gigante, tenemos en nuestras manos una fuerza invencible, USÉMOSLA.
Esta primera entrada que además supone una declaración de intenciones en toda ley, la he titulado
Pablo Guevara